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Los problemas que evitan que te contraten tras una entrevista de trabajo, según experta laboral

31/01/2023

Natalie Fisher, instructora laboral y de negocios, explica en base a su experiencia los motivos por los que muchas personas, a pesar de estar preparadas para desempeñar el puesto al que optan, no superan la fase de la entrevista de trabajo. Cree que el lenguaje corporal y las palabras y expresiones que utilizan son erróneas, lo que finalmente lleva al entrevistador a no decantarse por estos individuos.

Así, Fisher dice que identificar los obstáculos personales pueden ayudar a la persona a mejorar sus momentos delante de un empleador. Estos son los motivos por los que las ofertas de trabajo pueden no estar siguiendo a las entrevistas, y cómo superarlo.

La primera impresión

Puede que el solicitante del empleo necesite un trabajo cuanto antes, quizás porque haya sido despedido recientemente y necesite el dinero. Pero la experta asegura que el entrevistador puede detectar ese sentimiento de desesperación.

Entonces, para empezar pide que se tenga muy claro que no obtener una oferta no significa ser un fracaso, ni mucho menos; en vez de centrarse en aquello que se puede obtener del nuevo puesto, aconseja más bien comentar qué ventajas ofrece la persona a la compañía a la que opta.

-No se debe decir: "Me despidieron hace poco, y este empleo me viene bien".

-Sí se debe decir: "Ser despedido me permitió pararme a pensar y buscar oportunidades como esta, donde realmente puedo provocar un cambio haciendo X. Es precisamente aquello a lo que me he dedicado en los últimos años".

Las dudas y el lenguaje corporal

Fisher afirma que una persona que duda de sus propias capacidades reflejará dicha incertidumbre en su tono (indeciso o nervioso), así como en su lenguaje corporal (ansioso). Un ejemplo sería hablar entrecortado, o tener los hombros encorvados y los brazos cruzados.

La misma recomienda prepararse para explicar tres cualidades y tres logros. Aprender a hablar con elocuencia y convicción sobre la propia experiencia, así como por qué eso hace que uno esté cualificado para dicho empleo, puede marcar la diferencia.

-No se debe decir: "En 2021 me ascendieron al puesto de director, algo que me soprendió pero también me hizo ser más humilde".

-Sí se debe decir: "En 2021 me ascendieron a director gracias a que mi equipo aumentó los ingresos en un 100% interanual. Estaba listo para asumir el entrenamiento y el liderazgo de incluso más líderes en ventas".

Detallar aquello que es relevante

Cuando se hace frente a una pregunta inesperada o engañosa, quizás el candidato se quede en blanco, lo que aumenta las posibilidades de mostrar nerviosismo o duda. Esto invita además a simplemente disponerse a recitar el Currículum Vítae.

Fisher comenta que aquellos que cuentan su experiencia como una historia, basándose en ejemplos concretos de sus mayores logros, ofrece al entrevistador una imagen mental de qué tipo de trabajos se realizaron anteriormente.

-No se debe decir: "Lideré con éxito un cambio de oficina que afectó a 100 empleados".

-Sí se debe decir: "Nunca había liderado un cambio de oficina, así que consulté a expertos y elaboré una lista con los pasos a seguir. Entonces delegué tareas y reuní contribuciones, manteniendo comprobaciones semanales para monitorizar el progreso. Las cosas marcharon como es debido porque contaba con un plan estratégico".

No tratar de esconder las debilidades

Muchas personas pueden pensar que tratar de esconder sus puntos flacos es una buena idea. Sin embargo, Fisher comenta que ser transparente con respecto a la expectativas que se tienen de un empleo muestra que se tiene una mentalidad predispuesta al crecimiento.

Ello pasa también por preguntar al entrevistador cómo sería su candidato ideal, y explicar en aquellos atributos en los que se difiera cómo se solucionarían las carencias.

-No se debe decir: "Este puesto requiere supervisar a 20 personas, y nunca he liderado a más de 10, pero se que podré hacerlo porque siempre obtengo críticas positivas de la genta con la que trabajo".

-Sí se debe decir: "Me he tenido que esforzar en el pasado para gestionar un equipo de 20, pero desde entonces he trabajado en mis habilidades de liderazgo, y ahora solo participo en reuniones en las que soy totalmente necesario. De esta forma tengo más tiempo para conversar con cada uno de los miembros del equipo, y asegurarme de que reciben comentarios apropiados".

No hay ningún problema con uno mismo

A veces, sin embargo, Natalie Fisher aclara que no se podía hacer nada más para cambiar el resultado que se produjo, debido a que tuvo lugar algo que se desconocía o de lo que se era ajeno. Puede que incluso contando con todos los requisitos, finalmente buscasen otro perfil, o que simplemente tuviesen problemas de presupuesto.

Pero la experta asegura que, sin importar los motivos ofrecidos, no es un problema del que el candidato deba ocuparse. Y en caso de que el empleador diga que volverá a contactar con uno, y tras un tiempo no haya sucedido, entonces no hay nada de malo con escribirle de nuevo. Eso sí, se debe saber en qué momento uno debe pasar página y buscar otras oportunidades.

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